Desbandada de partidos

Autor: 
Alejandro Hermosillo

Hablar sobre la desbandada de los partidos es para mi un orgullo. Yo soy uno de esos que participé en un partido político y cuando este dejó de pensar en la gente, decidí irme rápido de ahí.

Mi historia es como la de muchos: Cumplí la mayoría de edad y me decidí a llevar mi inquietud de cambio al lugar donde se decidían las cosas,  a la política. El PAN, en aquel entonces, me convenció por los principios por los que fue iniciado por sus fundadores.

Lo primero que leí acerca de ese partido fue: “Nuestro partido no busca generar legiones, sino construir ciudadanía.” ¡Vaya!, pensé. Esa debiera ser la tarea de toda institución política. Empecé a trabajar por lo que creía, traté de hacer vida esa frase en todo momento: construir ciudadanía.

Trabajé, insistí e insistí en impulsar esa idea durante años, hasta que me di cuenta que no, que desde ese lugar ya no era posible. Yo entré al PAN pensando en que ese partido quería servir a la gente y me fui cuando me di cuenta que no, que ahora lo que querían (la mayoría, no todos, que quede claro) era que la gente le sirviera a su partido.

Fue entonces cuando me di cuenta que la dinámica de los partidos políticos en México era obsoleta. Los priistas, panistas, perredistas pensaban que el fin último de su trabajo era fortalecer a sus partidos… y mientras tanto, afuera de esas grandes burbujas partidistas, la gente estaba indefensa, perdiendo sus empleos, siendo asaltada en las calles de su propia ciudad, atropellada en sus derechos.

“Dejar un partido con el pretexto de que está agónico y haberse usufructuado de él se asemeja al dejar a la esposa o esposo justo en el momento en que está enfermo…” Dice César Íñiguez del PAN para ejemplificar mejor a lo que me refiero. No, César. Nuestro matrimonio no es con un partido. Nuestra esposa no es el PAN, ni el PRI, ni el PRD, ni siquiera MC. Nuestra esposa es la gente. Y déjame decirte algo, esa esposa también está enferma, olvidada.

Se casaron con sus partidos y olvidaron a los ciudadanos. Y si quedaban dudas de las prioridades de estos partidos, el 12 de julio, el Gobernador Aristóteles Sandoval en un evento en la sede del PRI dice con orgullo: “Ninguna expresión política estará por encima del partido; el partido es nuestra única razón.” Yo escuché esa declaración y no pude evitar sentir escalofríos, estamos en manos de políticos que creen que su partido es la única razón.

Tenemos que sacarlos, pensé. Tenemos que construir una nueva forma de hacer política donde el centro de nuestro trabajo no sea un partido, sino la gente. Afortunadamente encontré muchas más personas que piensan como yo. Nos agrupamos y estamos a punto de consolidar un proyecto en el que el único jefe que tenemos, son los ciudadanos. Nuestra figura jurídica es Movimiento Ciudadano y sí, es un partido, pero un partido en el que sí hay diferencias. Así que no me asustan las desbandadas de los partidos, al contrario.

A los buenos panistas, priistas, perredistas, les pido que abran los ojos, que no le tengamos miedo a la nueva realidad. El camino para transformar nuestro país ahora es directo. Somos los propios ciudadanos los que rescatemos a los ciudadanos.

@ALEXHSILLO